Wednesday, June 17, 2020

¿ACASO NOSOTROS SABEMOS MIRAR EN ESTE MUNDO PALPITANTE?

Un ensayo sobre el libro de cuentos Los árboles, de la escritora boliviana Claudia Peña Claros: 
Además, y de manera audaz, Peña Claros también ha trabajado estrechamente con la perspectiva de otros componentes del campo: los árboles, sí, pero también el monte en cuanto tal, las fuerzas del desatadas del agua, los perros, e incluso los insectos. Esto ya no es la jungla del siglo XIX, denunciando a la barbarie que amenaza a la civilización a su paso, sino un campo que es un territorio donde la soberanía y la propiedad siempre están en disputa, al igual que todos los procesos de producción, extracción y acumulación. Estos son los territorios en donde habita un buen porcentaje de los grupos populares, donde viven y prosperan, resistiendo, y con frecuencia fracasando, ante los desastres naturales, la embestida desnuda del capitalismo, y una serie de políticas neoliberales. Muchas de las así llamadas revoluciones verdes han surgido en estos sitios, desatando por igual prácticas agrícolas depredadoras que invaden violentamente el mundo natural y su delicado equilibrio, así como diferentes formas de insurrección popular. En este abarcar de la materialidad del territorio en toda su complejidad, en su voluntad de ir hacia abajo, escarbando en capas de tiempo que son, a su vez, capas de experiencia, Peña Claros encara el tiempo profundo de la tierra, identificando las acciones que conciernen y afectan a una multiplicidad de seres humanos y no humanos por igual. Lo de Claudia Peña Claros es una escritura geológica que sigue preguntándose: ¿cómo se las arregla una escritora para encarnar de la mejor manera posible, de la manera más crítica posible, estas múltiples perspectivas animada e inanimadas de un mundo en constante agitación material?

In addition, and boldly, Peña Claros has also worked closely with the perspective of other constituents of the countryside: trees, indeed, but also the monte as such, the forces of water unleashed, dogs, and even insects. This is no longer the jungle of the nineteenth century, espousing barbarism and threatening civilization in its wake, but a countryside that is a territory where sovereignty and property are always in dispute, as are processes of production, extraction, and accumulation. These are the territories where a good percentage of the poor live and thrive, resisting—and often failing against—the onslaught of capitalism and a host of neo-liberal policies. Many so-called green revolutions have emerged in these sites, unleashing predatory agricultural practices that violently intrude upon the natural world and its delicate balance as well as different forms of popular insurrection. And, by encompassing the multi-layered materiality of the territory, through her willingness to dig deeper and deeper, uncovering experiences that concern and affect human and non-human beings alike, this becomes a fine example of geological writing. How can a writer better put across the manifold perspectives of a world in constant turmoil?      

Full text in Spanish and English versions in Literal. 
--crg